“Nipper” escucha la voz de su amo en Suares

Asturias

Categoría perrosLa Casa de les Radios muestra una excepcional colección de gramófonos y receptores cedida por el concejo ovetense.

No hay concejo que se precie y no tenga museo. Bimenes ya lo tiene: la Casa de les Radios, en Suares. Costó mucho hacer realidad este proyecto, que incluso llegó a quedarse sin la colección de receptores que motivó su construcción. Hoy está próximo a abrir. Con otra colección cedida por el Ayuntamiento de Oviedo.

Se llama «Nipper», es uno de los perros más famosos del siglo XX. Quien quiera visitarlo pronto podrá hacerlo en Suares, la localidad de Bimenes donde se ubica la Casa de les Radios, próxima a inaugurarse. Allí está «Nipper», inmortalizado en porcelana, tal y como lo pintó a finales del siglo XIX el inglés Francis Barraud, quien pretendía recoger el momento en el que el perro escuchaba en un gramófono la voz grabada de su antiguo amo, Mark Barraud, hermano fallecido del pintor. El artista tituló el lienzo «La voz de su amo» -en inglés «His master’s voice»- y con el tiempo se convertiría en una de las marcas discográficas más conocidas de la centuria, en cuanto la pintura comenzó a ser utilizada como imagen de marca por la Gramophone Company, en el Reino Unido, y en Estados Unidos por la Víctor-RCA.

Tan conocida audición canina forma parte de la exposición de la Casa de les Radios, el primer museo con el que contará el concejo de Bimenes. Y «Nipper» está presente porque la colección expuesta en el moderno edificio levantado para albergar un museo con hermosas vistas a Peña Mayor también incluye, además de muy valiosos receptores de radio, un total de 27 gramófonos y 2 fonógrafos.

La Casa de les Radios mostrará, según los expertos, una colección «única e irrepetible». Así la definieron los técnicos en el inventario de este conjunto de 334 piezas reunidas por José Adolfo Onís, que regentó el establecimiento ovetense Fluorescencias Onís, en la plaza Alfonso II el Casto de la capital asturiana. Se trata de una colección que el Ayuntamiento de Oviedo adquirió en diciembre de 1994 por 240.000 euros con la idea de crear un museo de la radio en la propia capital asturiana. El proyecto, hasta la fecha, parece olvidado. Así que el pasado mes de enero la Corporación ovetense aprobó la cesión de la «Colección Onís» al Ayuntamiento de Bimenes por dos años, prorrogables de dos en dos.

Desde Marconi

La cesión de esta cotizadísima colección, que incluye, por ejemplo, el reemisor Marconi de 1896, fue la salvación del museo yerbato, que tuvo una gestación realmente azarosa. El proyecto de crear una exposición permanente precisamente en Suares -que a primera vista no parece tener más relación con la radio que cualquier otra localidad- surgió por la existencia de una colección de receptores reunida por un natural de Suares, Mario Montes. Esa colección está integrada por más de 160 radios y en la actualidad no forma parte de los fondos del museo. En 2002, el Ayuntamiento y la familia propietaria de la colección no llegaron a un acuerdo. Los Montes defendían una ubicación del museo en Rozaes, pues consideraban que era una localidad más accesible que Suares, al enclavarse en el principal eje de comunicación del municipio, la carretera AS-338. Al final el museo se terminó, costó nada menos que 300.000 euros y, aparte de los paneles que componían la exposición, sólo contaba con otra colección reunida a posteriori por la Asociación de Vecinos de Suares, comprada a coleccionistas particulares, en mercadillos o conseguida mediante cesiones de aficionados que conservaban viejas piezas en sus casas. En total lograron reunir unos 200 receptores, que hoy forman parte de los fondos del museo.

Pero nada equiparable a la colección que llegó a Bimenes gracias a la generosidad del Ayuntamiento de Oviedo, un conjunto que otorga una calidad excepcional a un museo de ubicación un tanto sorprendente dada su temática.

Pero no por ello deja de resultar atractivo. Los visitantes que se acerquen a él, una vez efectuada su apertura inminente, podrán no sólo contemplar las piezas o leer los paneles informativos, también escucharán grabaciones de viejas emisiones radiofónicas y el sonido de uno de los viejos gramófonos, cuyos discos tienen como distintivo a «Nipper», que gira y gira sobre el plato mientras escucha por siempre la voz de su amo muerto.

Fuente: La Nueva España

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