Los murciélagos más raros de Europa se refugian en el Alcázar de Sevilla

Entre muros que custodian mil años de Historia, en los jardines del Real Alcázar de Sevilla, dormitan ocultos en algunos árboles e invisibles para los visitantes decenas de nóctulos gigantes, los murciélagos más raros de Europa, que tienen en la capital hispalense uno de sus últimos reductos.

Los murciélagos en general son viejos conocidos del Alcázar, ya que a mediados del siglo XIX, Antonio Machado Núñez, zoólogo y abuelo de los poetas Antonio y Manuel, encontró en los Baños de María de Padilla ejemplares del ‘Barbastella barbastellus’, otra especie rara que hoy día ya no se encuentra entre los pobladores de este conjunto monumental.

Siglo y medio después, en 2001, el Patronato del Alcázar encargó a la Estación Biológica de Doñana un estudio sobre los murciélagos que habitan en sus edificios y jardines y entonces, oculta en los troncos huecos de árboles ancianos, se encontró una colonia de nóctulos gigantes que ahora, cinco años más tarde, se pretende potenciar y estabilizar.

Los nóctulos gigantes son los murciélagos más desconocidos de Europa, según explicó, en una entrevista con Efe, el investigador del CSIC Carlos Ibáñez, responsable del grupo que se encargará de clasificarlos y de reactivar esta colonia.

Viven en árboles grandes y viejos, casi huecos por dentro, lo que representa una de las amenazas para su supervivencia, puesto que se trata de ejemplares que a menudo hay que podar o talar.

La característica más peculiar de este animal nocturno es que, con cincuenta gramos de peso y menos de medio metro de longitud con las alas abiertas, remonta el vuelo incluso hasta más de 1.000 metros de altura, llega a alimentarse de pequeñas aves migratorias en su camino desde Europa hasta Africa y puede cubrir viajes de 150 kilómetros para comer en una sola noche.

Junto a la colonia existente en el Alcázar, existen varios centenares clasificados en el cercano Parque de María Luisa de Sevilla, que viven, como todos los de su especie, en grupos familiares de entre ochenta y cien miembros.

La estrategia para que los nóctulos gigantes puedan seguir viviendo con mayor comodidad y sin riesgos en el Alcázar será sufragada por el Patronato que gestiona el monumento y ejecutada por los zoólogos de la Estación Biológica de Doñana y consiste en colgar de los árboles una veintena de cajas que les sirvan de refugio diurno y durante los meses de hibernación, desde noviembre hasta febrero.

Ibáñez detalló que se han escogido hasta cinco modelos distintos de cajas, que se colgarán a una altura a partir de cinco metros de árboles sanos, para ver en cuál de ellos se sienten más cómodos los murciélagos y que permitan, andado el tiempo, anillarlos y colocarles un microchip que ya facilita el estudio de muchos de sus hermanos del Parque de María Luisa.

La intención es que los nuevos refugios estén ya instalados cuando estos murciélagos despierten de su letargo invernal, a finales del mes próximo.

A más largo plazo, si funciona este sistema, los investigadores se plantean la instalación, dentro de las cajas, de pequeñas cámaras que espíen el sueño de los murciélagos y que permitan a su vez la proyección en pantallas en el Alcázar de las imágenes de los nóctulos gigantes, cuya vida resultará de interés para los más de 40.000 visitantes que cada mes se dejan embrujar por este monumento.

Los nóctulos gigantes, dispersos en España y muy poco frecuentes en el resto de Europa, tienen colonias importantes también en el Zoo de Jerez de la Frontera (Cádiz), en los parques naturales de Los Alcornocales (Cádiz) y de Doñana y, probablemente, también en Cazorla (Jaén).

Fuente: Terra Actualidad

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