Españoles demuestran conexión animales frugívoros y dispersión semillas

Un grupo del CSIC ha demostrado por primera vez, a partir de análisis de ADN, los efectos directos de la acción de los animales frugívoros (se alimentan de frutas) en la dispersión de semillas, unos resultados con implicaciones en la regeneración de bosques tras incendios u otras alteraciones, según los científicos.

Los investigadores han conseguido desarrollar un método que permite establecer el árbol de procedencia de una semilla dispersada y la distancia de dispersión, gracias a técnicas moleculares de identificación genética basadas en análisis de ADN.

Hasta ahora, sólo se habían usado evidencias indirectas al respecto, a partir de modelos matemáticos, según los autores, quienes declaran que el estudio ayudará a comprender cómo sobreviven las especies amenazadas que se encuentran en poblaciones fragmentadas y que dependen de la actividad de los animales para mantener la variabilidad genética.

El trabajo, coordinado por el investigador Pedro Jordano, del CSIC, ha sido objeto de un extenso comentario que acaba de publicarse en Science, y el mismo también se difundió recientemente en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense.

En su opinión, ‘la combinación de inferencias estadísticas con datos genéticos de poblaciones próximas revela la existencia de dispersión de semillas desde árboles situados a una distancia de hasta 17 kilómetros’.

‘Los responsables de este importante intercambio genético son zorros, garduñas u orzales charlos, capaces de largos desplazamientos en poco tiempo’.

El estudio indica que si se pierden especies de frugívoros que contribuyen a la dispersión de las semillas a grandes distancias (en general, los frugívoros de mayor tamaño), se incrementará el aislamiento de las poblaciones, disminuirá la llegada de semillas y provocará la pérdida de flujo génico.

‘Unas pocas especies pueden ser absolutamente fundamentales para la colonización de nuevas poblaciones y mantener la regeneración exitosa y la biodiversidad genética de especies forestales’, subraya el investigador.

En concreto, el trabajo ha empleado esta técnica para calcular las distancias de dispersión de semillas de poblaciones naturales de un cerezo silvestre, el cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb), una especie forestal amenazada de la familia de las rosáceas.

Los resultados del trabajo también tienen implicaciones para la recolonización de un bosque tras un incendio u otras alteraciones, dado que, para la regeneración de los suelos es fundamental la llegada de semillas y su establecimiento con éxito.

La investigación ha demostrado que gracias a los análisis de ADN de la cubierta leñosa que protege la semilla, el endocarpio, se puede identificar el árbol de origen de un embrión de planta.

Si bien la semilla constituye un nuevo individuo con una dotación genética propia y única, el endocarpio que la protege es un tejido que proviene del árbol madre, con el que comparte genotipo.

‘Una vez extraído el ADN del endocarpio, se compara con el obtenido a partir de las hojas de los árboles adultos de la población, lo que permite establecer cuál es la distancia de dispersión’, detalla Jordano.

Fuente: Terra Actualidad

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