En el Pantano del Ebro conviven más de 3.800 ejemplares de aves

Categoría avesLa declaración como Reserva Nacional de Aves Acuáticas de ese ‘mar interior’ que es el embalse del Ebro ha favorecido en los últimos años la variedad y el aumento de censo de las especies, cobijando hoy, como lugar de refugio y alimentación, grandes bandadas de anátidas, ciconiformes o limícolas durante sus largas migraciones estacionales de primavera y otoño. Durante el pasado año, según estudios financiados por la Consejería de Ganadería, se han detectado máximos de hasta 3.869 ejemplares, siendo el grupo más numeroso el de las anátidas.

La dirección general de Montes y Conservación de la Naturaleza de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca que dirige, Jesús Miguel Oria, viene realizando sondeos sistemáticos de aves acuáticas en el embalse del Ebro desde julio de 2003. No obstante, se cuenta con datos de abundancia de aves acuáticas en este bioma lacustre, al menos durante la invernada de los años 80, dentro de los seguimientos de aves acuáticas invernantes que a nivel estatal ejecutan organizaciones como SEO/Birdlife.

El embalse del Ebro fue declarado por el Gobierno de Cantabria como Zona Especial de Protección de Aves en el año 2000; además es Lugar de Importancia Comunitaria. Por ambas razones, el Embalse es una zona de la Red Ecológica Europea Natura 2000 y, desde el año 2006, forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria, cuya planificación y gestión corresponde a la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Para el responsable de la sección de Especies Protegidas del Gobierno regional, Javier Espinosa Rubio, las características de las orillas de este gran humedal, su situación geográfica y extensión, le convierten en una zona muy valiosa para la migración de las aves acuáticas, siendo también significativa para la reproducción de otras especies ligadas al medio acuático. La finalidad de los trabajos impulsados desde la dirección de Montes, es disponer, en palabras de Espinosa, de ‘la mejor información posible sobre la dinámica de estas poblaciones, tanto por su valor intrínseco como por ser magníficos indicadores del estado de conservación de los ecosistemas, especies y hábitats del Embalse’.

Censo de ejemplares

Equipos de ornitólogos expertos provistos con equipo óptico de gran alcance recorren simultáneamente las orillas del Embalse, contando todas las aves desde puntos prominentes en unas 20 estaciones de muestreo, cada 15 días, a lo largo de todo el año. Los grupos sobre los que se realiza el seguimiento son: las Anátidas (donde entran patos, ánsares y cisnes); Podicipédidas (somormujos y zampullies); Láridas que son las gaviotas; Ciconiformes (garzas, cigüeñas y espátulas); Rálidas (fochas, gallinetas y rascones); Limícolas (chorlitejos, chorlitos, correlimos, agujas, zarapitos y andarríos. Además, se han detectado cormoranes y otras aves como rapaces y el martín pescador.

La especie más abundante es el ánsar común (Anser anser) de la que durante el paso migratorio se han detectado grupos de más de 900 ejemplares. Entre las más escasas de presencia habitual, sin considerar ejemplares erráticos de especies raras como el pato mandarín, se puede decir, según explica el jefe de la sección de Especies Protegidas, se encuentran la cerceta carretota y el porrón común. Además, hay que subrayar la importancia del embalse del Ebro como área de cría en el norte de España del somormujo lavanco y el zampullín chico. Por otro lado, hay que tener en cuenta que debido a la ubicación de este Embalse con respecto a las rutas migratorias de aves, es relativamente común observar especies en paso que se pueden considerar raras en Cantabria, como el águila pescadora, la espátula común o la cigüeña negra.

Orillas diversificadas

El Pantano del Ebro es importante en su integridad, y es el comportamiento de las distintas especies de aves el que determina su elección de las zonas más idóneas. No obstante, resultan especialmente relevantes, tanto para la invernada como para la reproducción y alimentación de las aves acuáticas, las colas y áreas con vegetación palustre, incluidas las orillas con praderías y pastizales. Por el contrario, las zonas centrales del embalse, las más profundas, son esenciales para grupos de aves acuáticas buceadoras y como refugio antes las interferencias del resto de las especies.

Fuente: Terra Actualidad

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