El fiscal pide cárcel para dos acusados de matar a golpes a cuatro perros

Lugo

Categoría perrosLos jóvenes fueron juzgados ayer por un presunto delito de maltrato de animales. El fiscal, que pide diez meses de cárcel para cada uno de ellos, les imputa el haber matado a golpes cuatro perros que se encontraban en una finca de A Croa, en el barrio lugués de Albeiros. Los acusados, Q.M. y A.F., negaron los hechos y uno de ellos aseguró que le habían pedido seis mil euros para evitar la denuncia.

El de ayer fue uno de los pocos juicios penales por maltrato de animales que hasta ahora se celebró en los juzgados lucenses. Según el fiscal, los hechos sucedieron en la madrugada del 13 de enero del año 2006 cuando los acusados supuestamente accedieron a un finca de unos parientes, sita en el camino de A Croa, en Albeiros, en la que se encontraban cuatro perros; dos de raza podenco, un samoyedo y un perdiguero. La acusación pública estima que los jóvenes los golpearon hasta causar la muerte instantánea a tres de ellos. El cuarto tuvo que ser sacrificado, debido al estado en que se encontraba, en las dependencias del Hospital Veterinario Rof Codina, donde les fue practicada la necropsia a los que murieron en la finca.

Q.M., dijo que esa noche habían bebido mucho y que se dirigieron a una finca suya que está próxima a la que se encontraban los canes, sin embargo especificó que, en ningún momento habían entrado en la misma por lo que no les tocaron a los canes. «No tenía ningún motivo para hacerlo porque me gustan los animales: tengo perros y caballos», explicó.

Reconoció que habían tocado en la ventana de un tío suyo al que llamaron para invitarle a una cerveza y advirtió que le habían pedido 6.000 euros a cambio de no ser denunciado.

El otro acusado, A.F., dijo que bebieran mucho y que pasaron a 50 metros de distancia donde se hallaban los perros. También señaló que le dijeran que si cargaba las culpas a su colega no lo denunciarían a él. «Yo les dije que denunciaran porque mi amigo, mientras estuvo conmigo, no hizo tal cosa», explicó.

Posteriormente prestaron declaración tres miembros de la familia propietaria de los perros. «Los mataron con una pala que no apareció nunca más», explicó la mujer que era propietaria de dos de los animales. Aseguró, además, como una vecina había sido testigo de la cruel matanza y que tardaron unos días en denunciar porque habían hablado con los implicados por si querían pagar los perros.

El esposo de esta mujer, que es tío de Q.M., dijo que en ningún momento le había pedido 6.000 euros a éste y señaló, que como consecuencia, de la denuncia su sobrino le dijo que como fuera a la cárcel «me mataría igual que a los perros». Por esta manifestación, el fiscal pidió que se dedujese testimonio por un presunto delito de obstrucción a la justicia al acusado.

También declaró la hija del matrimonio propietario de los perros, que era la titular de un samoyedo. Este apareció colgado de un muro totalmente destrozado.

Uno de los testigos claves en el juicio fue la vecina que, según los propietarios de los perros, había visto como éstos eran atacados. La mujer aseguró al juez que ella no se enteró de nada. Sólo oyó a los acusados vociferar y negó que le hubiese dicho a la familia afectada quién había atacado a los canes.

Sin pruebas

El abogado de los jóvenes dijo en sus conclusiones, que el motivo de la denuncia había sido la enemistad que hay entre familias. Asimismo resaltó que no existe ninguna prueba de cargo contra los imputados y, ni tan siquiera, de que los perros estuviesen en la finca.

La acusación particular recordó que Q.M. había amenazado al dueño de los perros con matarle a él igual que a los animales, «lo que supone una confesión extrajudicial». En su opinión sí hay múltiples indicios de que al menos uno de los acusados, el citado anteriormente, mató a los perros. Recordó, a su vez, que la defensa no había aportado ni una sola prueba que exculpara a los imputados. El fiscal dijo que quedó acreditado que los imputados estuvieron en la finca y restó credibilidad al testimonio de la vecina porque tomó un somnífero al acostarse por lo que considera que no pudo oir nada.

Fuente: La Voz de Galicia

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